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Sarva Yoga - Yoga Holístico

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quarta-feira, 6 de setembro de 2017

Canto VI - Bhagavad Guita - Disciplina del recogimiento


Dice Krishna:

El que no se une al fruto del acto, realiza la acción que le incumbe, es aquel que renuncia, es él el asceta unificado, no el que descuida el fuego sacrificial y abandona la acción.

Lo que se llama "renuncia" es nuestro método de concentración y de práctica porque nadie es yogui sin haber renunciado a los proyectos en que pone su interés.

Para el asceta que procura ascender en los escalones del yoga la acción es el factor por excelencia, pero para aquel que concluyó la escalada, la quietud es el factor dominante.

Cuando ya no se adhiere a los objetos de los sentidos ni de los actos, es entonces que, habiendo renunciado a todo el "proyecto interesado", se dice que terminó la escalada de los escalones del yoga.

Que cada uno se erga a sí mismo y por sí mismo; que no se sumerja a sí mismo en el abismo porque cada uno es para sí mismo su aliado y su enemigo.

El que es para sí mismo su propio aliado, triunfó de sí mismo por sí mismo. Pero nos comportamos para con nosotros mismos como un enemigo cuando nos alienamos de nosotros mismos.

El Yo de aquel que se venció a sí mismo (venció el ego) y obtuvo el apaciguamiento, permanece concentrado en perfecto equilibrio entre los contrarios: frío y calor, placer y dolor, y también honra y deshonra.

Porque el Yo que encuentra su satisfacción en el conocimiento de la doctrina y en la experiencia liberadora, que se mantiene inabablemente en lo alto, que triunfó de sus sentidos, adepto de la disciplina unitiva, lo decimos "unificado", a aquel para quien se presentan iguales la tierra, la piedra y el oro.

Aquel cuyo juicio es el mismo respecto a seres cordiales, a amigos, enemigos, indiferentes, neutros, odiosos, aliados, buenos y malos, ése se distingue eminentemente.


El asceta debe recogerse sin cesar, retirado aparte, solitario, controlando su espíritu, no aspirando a nada, despojado de todo, después de haber arreglado para sí, sobre un lugar purificado, un asiento estable, ni demasiado alto ni demasiado bajo, cubierto con tejido cómodo o hierba sagrada. Ahí, con el pensamiento concentrado en una única punta, dominando sus operaciones mentales y sensoriales debe unificarse en la disciplina unitiva con vistas a la purificación; y después robustecido, con el cuerpo, la cabeza y el cuello en un mismo aplomo y en la inmovilidad, con la mirada concentrada en la punta de su nariz, sin dejar de vagar, de alma pacificada, exenta de angustia, fiel a la observancia de la castidad, disciplina Unitaria, que se mantenga en esa postura orientada hacia mí.

Tratándose a sí mismo incesantemente a la unidad, el adepto de la disciplina unitiva cuyas facultades mentales se encuentran dominadas accede a la paz en la cual - fin supremo - se extingue toda la miseria, y que reside en mí.

El yoga no es para quien come demasiado, ni para quien tiene el hábito de dormir demasiado o que por el contrario, permanece siempre despierto.

Quien regula cuidadosamente sus comidas y sus períodos de reposo, sus esfuerzos en la acción y la parte que atribuye al sueño y a la vigilia, a ese pertenece el yoga destructor del sufrimiento.

Cuando el espíritu disciplinado permanece únicamente fijado en sí mismo, en el Yo, y está despojado de todos los deseos, es entonces que se merece que de sí se diga que es "disciplinado y unificado".

"Como un hogar luminoso colocado al abrigo del viento ...", tal es la comparación tradicional aplicada al yogui cuyo espíritu es disciplinado y que practica la disciplina unitiva del Yo.

Allí donde el pensamiento, suspendido por la práctica asidua del yoga, cesa de funcionar, y allí donde, percibiendo el Yo en el Yo y por el Yo, se encuentra su satisfacción, allí donde se experimenta esa beatitud infinita que el intelecto percibe, pero no los sentidos, si en ella nos establecemos [firmemente], no nos alejamos de lo real.

Y cuando se obtuvo esa ventaja, y no considera que cualquier otra posea un precio más alto que ella. Robustecido en tal estado, no se es sacudido por ningún dolor, incluso grave.

Esta disolución de la unión al sufrimiento, es necesario saberse que es a ella que designamos paradójicamente como "unión yóguica". Es ella la que es necesario practicar con decisión y con un espíritu exento de desaliento.

Abandonando sin excepción todos los deseos que dan origen a los proyectos, dominando gracias al espíritu el rebaño de los sentidos. Que de ellos se suspenda poco a poco el funcionamiento a través del juego de la inteligencia, apoyada en la determinación. Fijando el espíritu sobre el Yo, que no piense en nada.

Donde quiera que surja la función mental agitadora, inestable, hay que dominarla y luego conducirla de ahí, a la sumisión en el Yo.

En efecto, la felicidad suprema invade al asceta en el mental apaciguado que, ha calmado en sí los factores de turbulencia, pasó a ser Brâmane[i] y sin mancha.

El asceta en el interior del cual todo el mal desapareció, que se disciplina y se unifica a sí mismo sin cesar, alcanza fácilmente la felicidad infinita: se confunde con el Brâmane.

Residiendo el Yo Superior en todos los seres, todos los seres residiendo en él: he aquí lo que contempla aquel de quien todo el ser se encuentra unificado por el yoga y que hace incidir sobre todas las cosas una mirada igual.

El que me ve en todo aparte y que ve el Todo en mí, yo nunca me pierdo para él, no es, nunca, perdido para mí.

Aquel devorado a la unidad, que me adora mientras residente en todos los seres, sea cual sea la forma en que se comporta, ese yogui está siempre presente en mí.

Aquel que considera igualmente todas las cosas, felicidad o infelicidad, a ejemplo de su propio Yo, tal Hombre es tenido como un asceta prominente.

Ardjuna dijo:

Este yoga de ecuanimidad que tú proclamas, teniendo en cuenta la inestabilidad de la facultad mental, no veo que pueda establecerse de manera duradera. Porque ese mental es inconstante, torturador, poderoso, obstinado, en mi opinión, es como el viento, muy difícil de subyugar.

Dice Krishna:

Sin duda, el órgano mental es difícil de dominar, flotante; pero nos volvemos de él señores, por la práctica asidua y por el despojo. Creo que el yoga es difícilmente llevado a buen término por el que no se domina a sí mismo. Él puede, sin embargo, ser obtenido con los medios espirituales adecuados, por aquel que se somete a una disciplina y hace el esfuerzo conveniente.

Ardjuna dijo:

Aquel que, incapaz de tensión ascética, teniendo la fe, deja errar su facultad mental lejos del yoga, por incapacidad de llegar a la realización de ese yoga, cuál es su destino?

Perdidas sus dos vías, ¿no será él, como una nube deshecha, en camino de su condenación, inseguro y desorientado sobre el camino de Brâmane?

Mi duda, Krishna, queda bien que me la esclarezcas, porque nadie, aparte de ti, es probable que lo haga.

Dice Krishna:

Ni en este mundo ni en el otro ese Hombre encontrará su pérdida. Porque no hay nadie que, autor de bellas y buenas acciones, incurra en un mal destino.

Accediendo al lugar de los merecedores, y allí permaneciendo durante una ininterrumpida secuencia de años, aquel que falló en el yoga, renace en la morada de hombres puros y de calidad.

O bien viene a la existencia exactamente en la familia de yoguis plenos de sabiduría; porque semejante nacimiento es aún más difícil de obtener en este mundo.

En ese momento retoma contacto con esas mismas cualidades intelectuales que eran las de su cuerpo anterior, y después, partiendo de nuevo, desarrolla esfuerzos más intensos para tener éxito en el yoga.

Bajo el efecto justo de esta práctica anterior, es arrastrado, aunque no lo quiera. Aunque se contenta con el simple deseo de conocer el yoga, pasa más allá del brâmane palabra.

El yogui que se esfuerza con toda su energía, purificado de toda la mácula, habiendo alcanzado la perfección, al término de una pluralidad de nacimientos, accede finalmente al destino supremo.

El yogui lleva la mejor sobre aquellos que se entregan a las austeridades, él es hasta considerado superior a los que se limitan a la sabiduría especulativa; supera a los héroes de la acción. Por eso Ardjuna te hace yogue!

Mejor aún, aquel que, entre todos los yoguis, permanece en mí y, desde lo más profundo de su alma, me adora lleno de fe, ese, yo lo considero como habiendo alcanzado la cumbre de la unión yóguica.



[i] El término brahmán, adaptación del término sánscrito védico brahmana, que significa "aquel que es versado en el conocimiento de Brâman - el alma cósmica".
Según el Purusha Sukta, el canto X.90 del Rigvide, dedicado al Purusha - el hombre cósmico primordial trascendente - los brahmanes surgieron de la boca del Purusha.
"Su boca se convirtió en el brahmana, sus brazos se transformaron en el ksatrya, sus muslos en vaisya y de los pies nació el sudra. ". -Rigveda, X, 90-11,12


Paz y Amor
Curadora64

traducción: Sonia Cecilia (gracias 💙)

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Posted by Auras, Cores e Números on Sábado, 29 de agosto de 2015

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